Memoria de elfante
Hay ocasiones en las que parece que son los libros los que nos escogen a nosotros y no al revés. Hará cuestión de unas semanas un conocido me habló de un autor portugués de cuyo nombre no se acordaba y que había participado en la guerra de Angola. Esa misma semana, ojeando libros en la librería cae en mis manos un ejemplar de “Memoria de elefante” de António Lobo Antunes. Que descubrimiento. No cabe decir que en cuestión de unas horas me ventilé las ciento cincuenta páginas en que el autor luso nos brinda, con esta su primer novela, toda una imagen del mundo en la que la participación en la guerra de Angola y sus horrores es determinante a la hora de cuajar su sensibilidad. En esta obra, el protagonista es el mismo que en muchas de sus posteriores novelas, un psiquiatra, que no es otro que el mismo Antunes, que en nos irá descubriendo su particular infierno en el aprendizaje de estar vivo. Así, nos dice Antunes “aquí desagua la última miseria, la soledad absoluta, lo que no podemos soportar en nosotros mismos, los más escondidos y vergonzosos de nuestros sentimientos, lo que en los demás llamamos locura que es al final la nuestra y de la cual nos protegemos etiquetándola, comprimiéndola con rejas, alimentándola con pastillas y gotas para que siga existiendo, concediéndole permiso de salida el fin de semana y encaminándola rumbo a una “normalidad” que probablemente consiste solo en disecarse en vida”. Es en esta atmósfera donde el protagonista intenta ser hombre, entre la impotencia de sus carencias y el deseo de ir más allá, siempre, eso sí, con la muerte como telón de fondo de un escenario donde él mismo es tanto el espectador como el actor sin apuntador que ha de improvisar. Por eso se pregunta el médico, “inhalando el perfume semejante a gas de guerra del catorce que se desprendía en volutas letales de la nuca de la mujer, ¿que haría yo si estuviese en mi lugar?”
Os dejo con un reportaje sobre Antunes que encontré por la red.
