La mujer, la mujer- artista, el arte (el objeto) de la nominación simbólica al objeto como nominación (Alberto Caballero)
La mujer y su relación con el objeto ha sido un debate que nos lleva ya un siglo, desde el famoso caso Dora de Sigmund Freud hasta el tan manido paradigma la mujer-objeto del fantasma de un hombre, aunque no-toda.
Desde este punto, la mujer ha intentado dar diferentes respuestas a su relación particular con el objeto. De ahí el interés radical que tiene la relación de la mujer con el arte, y no sólo con las denominadas artes visuales, sino también con la literatura, la música, la moda, y actualmente el cine y el videoarte.
Encontramos primero a la mujer artista como objeto de la mirada del Otro, es el caso de Gala, entre otras. Más adelante, la vemos intentando mostrar ella misma su mirada particular, como es el caso de Frida Kahlo, Tamara de Lempicka o Dora Carrington. Hasta que, alrededor de los años cincuenta, se produce un cambio radical: presenta su propio cuerpo perfomáticamente como parte de su hacer artístico. Mujer/mujer-artista/ y su cuerpo como objeto, en un solo paradigma. Es éste el momento en que la mujer entra en ‘el gran mercado del arte’: Rebecca Horn, Gina Pane, Sophie Calle, Orlan, Cindy Sherman.
¿Cómo es este nuevo mercado? ¿De qué manera este proceso particular ha sido determinante para el nuevo modelo de sociedad de mercado? La mujer ya no es sólo consumidora, también es productora, participa de los procesos de producción y en la economía resultante, la economía del objeto. La economía del objeto es resultado de la economía del aparato: el aparato será el nuevo objeto a presentar.
Ahora no se trata de representar la escena, la escena fantasmática del amor, o del deseo… incluso del goce; se trata de presentarlas mediante el objeto, y el objeto como tal, efímero. Al desprenderse del fantasma, de la realidad fantasmática, lo que aparece desnudo, desvelado, es lo efímero del objeto, en tanto imaginario, y de lo que se trata en el arte es de instalar-lo en tanto real.
Hemos pasado de la representación a la presentación, de la realidad fantasmática a la realidad ordinaria. Si la mujer, y en particular la mujer-artista, han sido fundamentales para producir estos saltos lógicos, ¿cómo estos cambios han influido en la mujer y su sexualidad? En la realidad fantasmática ocupaba en la escena el lugar del objeto -fijado para el Otro- en tanto per-versión del Otro.
Ahora, ante la presentación efímera del objeto, lo que le queda es la acción. Ha pasado de la puesta en acto del objeto, al objeto por la acción, de la sexuación a la sexo-acción. ¿Con qué modelos de sexualidad nos encontramos? Se trata de una sexualidad performática: hemos pasado de una imagen del objeto a una información sobre el objeto.
Durante la investigación ‘Eulàlia Valldosera: mujer, mujer-artista, arte’, que vengo desarrollando dentro del espacio Investigaciones en Curso, del 2001 al 2008, he ido compartiendo el proceso con otros colegas, investigadores, artistas, psicoanalistas, etc., en cuatro encuentros anuales. En este momento de conclusión de la investigación, me parece importante realizar con ellos este cierre, construirlo juntos; se trata, en este caso de construir juntos las conclusiones.
Aberto Caballero

